viernes, abril 17, 2015

Redefiniendo el safari


Cuando pensamos en Tanzania, lo primero que nos viene a la cabeza son las imágenes poéticas de los animales salvajes deambulando por la inmensa sabana del Serengueti durante las migraciones anuales, la cima nevada del siempre omnipresente monte Kilimanjaro y las idílicas playas de Zanzibar, sus sitios turísticos por excelencia ubicados al este del país. Sin embargo, raramente hemos escuchado historias provenientes del oeste tanzano, donde los estrechos sin población se extienden por centenas de kilómetros, y quienes habitan la selva, el bush y las costas vírgenes del lago Tanganyka son los animales salvajes y la gente de las tribus alejados de todo contacto con el turismo en masa. No importa cuán bonitas sean las imágenes del este, tan conocidas por haber sido fotografiadas hasta las nauseas, es este estrecho de 1000 km inhóspitos y salvajes que se extiende desde la frontera de Burundi hasta la de Malawi, el que más me cautiva y por allí fuimos.

lunes, abril 13, 2015

Si el dinero hace falta, se pide


A veces deben suceder tragedias humanitarias como los genocidios para que ciertos países, irrelevantes ( y a veces desconocidos absolutamente) para casi la mayoría de la gente, aparezcan en el mapa de la humanidad, como es el caso de Ruanda, que de la mano de su brutal genocidio de 1994 ha entrado en la memoria de la historia para siempre. Pero hay casos en los que no importa cuánto sufrimiento ocurra, ni siquiera llegan a tener el privilegio de ser notados por un mundo que ignora lo que no le importa, como es el caso del país vecino de Ruanda. Burundi ha contado con su propio genocidio, también entre Hutus y Tutsis, seguidos por décadas de guerra civil, hambre y pobreza, pero son muy pocos los que parecen haberse enterado. La pregunta más frecuente que recibo cuando digo "Burundi" es: ¿Y eso qué es? Al país olvidado entramos luego de salir de Ruanda.

El país de las mil formas de sufrimiento


En el año 94, cuando tenía 16 años, un remoto país africano prácticamente desconocido por los sudamericanos, de repente hacía eco en las noticias. Es poco o nada lo que se publica sobre Africa en mi país de origen, por eso tengo recuerdos vagos de aquel momento, pero lo que sí recuerdo perfectamente, es que se trataba de una nueva historia trágica que venía del continente negro (después de todo, lo malo es lo único que se escucha de allí). Lo que no supe sino hasta bastante más tarde en mi vida, era la magnitud de la tragedia que ocurría en Ruanda por aquellos días. Por eso fue inevitable llegar a este diminuto país con una imagen de profundo dolor. 

martes, marzo 24, 2015

Tierra de volcanes


Nunca deja de sorprenderme la velocidad a la que puede transformarse un camino. Luego de tres días de cruzar el parque Elizabeth por la sabana, seguida por la selva a lo largo de su bellísimo camino solitario lleno de animales, llegamos finalmente a una remota aldea donde las simpleza del camino plano abruptamente devendría en un infierno de pendientes resbalosas. Comenzaríamos el arduo camino hacia la remota región de los Virungas, aquel misterioso lugar donde Dian Fossey, la famosa zoóloga estadounidense pasó 18 años estudiando y protegiendo a los gorilas de la montaña. 

domingo, marzo 22, 2015

Un nuevo comienzo


35 días en el primer mundo

He nacido, sido criado y vivido hasta los 28 años en uno de los llamados "países en desarrollo", aquella relativamente nueva manera, tan política e hipócrita, con la cual los economistas de los países ricos se refieren básicamente al tercer mundo. Soy un tercermundista de Argentina y he repartido casi toda mi vida entre el subdesarrollo sudamericano y el asiático, por lo tanto cada vez que visito el tan noblemente llamado "primer mundo", es cuando a mí me llega más que nunca lo que se conoce como un shock cultural, el efecto inverso que le puede provocar a muchos primer mundistas cuando se horrorizan al aterrizar en un país pobre, tan ajeno a ellos. El primero de todos los mundos, donde todo es ordenado, limpio y "civilizado"  (al menos a primera vista) es el que a mí me resulta realmente exótico y viniendo luego de ya varios meses en Africa, el choque es aún más pronunciado. 

martes, marzo 17, 2015

Acostar al otro


Durante la segunda estadía en Khartoum y una vez pasados ya los 7 exhaustivos días de festejos ininterrumpidos de la boda, pudimos concretar una visita que había quedado pendiente en nuestra primera visita a la ciudad. 

Todos los viernes, en un lejano suburbio del distrito de Bahri una multitud de hombres ávidos de acción se congrega en un estadio local para presenciar una de las formas más antiguas de lucha, las luchas nubias. Luego de haber pasado bastante tiempo conviviendo con los nubios y deleitarnos con su enorme afecto, resulta muy pero muy difícil asociarlos con la palabra lucha. De todos modos, si bien es claramente un deporte de fricción, no es un deporte necesariamente violento, el objetivo de la lucha es básicamente acostar en el piso al oponente pero sin golpes. Originalmente, los nubios luchaban desnudos, cubiertos en cenizas y con las manos impregnadas en un aceite de vaca que les permitía sujetar mejor al contrincante. Hace décadas el gobierno prohibió la desnudez y desde ese momento luchan en shorts y camiseta. 

El feliz retorno a Sudán


Varias entradas atrás a medida que contaba nuestra travesía por Sudán, he dedicado gran parte de mis relatos a expresar la inconmensurable hospitalidad de los sudaneses, quienes en cada rincón del país nos han tocado el corazón de una manera tal que nos llevó a pasar allí muchísimo más tiempo del que teníamos planeado. Nuestra estadía en Sudán, como en la de cada país, comenzó como la de simples viajeros, sin embargo terminó transformándose en un visita casi de familia. Tal es así que para cuando dejamos Khartoum, ya sabíamos que volveríamos pronto. Ahmed, nuestro maravilloso amigo se casaría en Agosto, y consideró que nuestra presencia en su boda era indispensable. Por eso decidió pagarnos a ambos un pasaje desde donde estuviéramos para poder volar a Khartoum para la celebración de su boda. Nosotros aceptamos sin ninguna duda porque de esto se trata viajar, de sorprenderse, de cambiar el rumbo, de sentar lazos por el mundo y extender nuestra propia familia. 

martes, febrero 24, 2015

Hacia Africa negra


Con la llegada a Lodwar salimos finalmente de la trampa de arena que significó entrar a Kenia cruzando por la huella que conduce a lo largo de la orilla oeste del lago Turkana. En esta pequeña ciudad creíamos que lo peor ya había pasado, pero la salida de Lodwar demostraría que tan sólo estábamos pasando a una nueva etapa muy dura en nuestro camino hacia Africa negra.

lunes, febrero 23, 2015

Tierra de guerreros


Haber llegado al valle de Omo había sido ya de por sí un traslado en tiempo y espacio a una dimensión completamente diferente a lo que había experimentado alguna vez. Sin embargo, dicha experiencia estuvo teñida por los efectos profundamente negativos que tiene el turismo en esa región. Pero al cruzar el río Omo en Omorate todo se transformaría radicalmente. Allí, ya con el sello de salida de Etiopía en el pasaporte, cargamos las bicicletas en una canoa tradicional Dassanech para cruzar el legendario río y emprender uno de los estrechos más rigurosos, remotos e impredecibles de todo el este de África: la inestable tierra de nadie de la triple frontera entre Etiopía, Kenia y Sudán del Sur. Pocos momentos había esperado con tanta ansiedad en mi vida como este y estaba por recibir finalmente la buena dosis de adrenalina que traería consigo.

viernes, febrero 06, 2015

Nunca más Etiopía

Liberación. Con el GPS en mano determiné el punto exacto en el cual arrodillarme justo detrás de la línea fronteriza. Aquí estoy en Kenia, desbordado de felicidad y enviando a toda Etiopía mi más cálida señal de despedida
  
He pensado más de una docena de posibles títulos para hacer este texto de cierre sobre Etiopía. Entre todas las aberraciones posibles que me vinieron a la mente, el más ligero y que considero el original es: "Vete a la mierda Etiopía". Sin embargo, he dejado sabiamente pasar 6 meses para escribir sobre este país con el fin de poder evitar que sean mis instintos más bajos y mis pensamientos más oscuros los que dictaran las palabras que hoy escribo. Por eso he decidido ir por la versión más moderada de título: "Nunca más Etiopía" y muy moderadas también han sido las palabras más duras que he escrito en todos los textos que precedieron a este. 

sábado, enero 31, 2015

El circo de Omo


ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma mane 

La salida de Addis fue el punto de arranque de nuestro largo escape de Etiopía. Ya habíamos pasado mes y medio en el país y nuestro estado anímico general y nuestra predisposición se deterioraban exponencialmente cada día extra que pasábamos en este. Salir de Addis fue inusualmente tranquilo, pasando casi desapercibidos sin ser molestados por nadie. Tanto que al final del segundo día, un aire de optimismo nos llenaba los pulmones, lo peor parecía haber quedado atrás ya y los últimos días se perfilaban como buenos. Ibamos en camino hacia las tierras remotas e inhóspitas de los países tribales y uno de los cruces fronterizos más enigmáticos del continente, pero para llegar allí descubriríamos que lo peor no había siquiera aún llegado.

jueves, enero 29, 2015

Un engendro urbano llamado Addis Ababa


ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma mane

 Ya lo he contado más de una vez y me gusta recordarlo: las entradas a (y salidas de) las grandes ciudades del mundo en bicicleta no son fáciles y raramente son experiencias sencillas. Es un proceso de mucha tensión donde uno tiene que ir buscando el camino correcto en una metrópolis completamente desconocida, a medida que necesita ponerse mucha concentración para protegerse de un tráfico que es potencialmente peligroso a cada momento. Sumado a eso, en algunas ciudades, es vital mantenerse alerta en todo momento, ya que uno puede estar atravesando sin saberlo, zonas generalmente periféricas, donde el riesgo de encontrarse en el lugar incorrecto en el momento equivocado aumentan considerablemente. Pero así como es un proceso que generalmente se vive con bastante tensión puede ser también una experiencia fascinante como es el caso de las grandes ciudades africanas, y Addis Ababa, la capital de Etiopía es un buen ejemplo de ellas.

miércoles, enero 21, 2015

Where are you go?


ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma mane

Luego de 4 días descansando en Wukro, recuperando un poco gracias al Padre Ángel y su obra, la fe perdida en los etíopes, emprendimos el largo camino hasta Addis Ababa. Decenas de pasos de montaña habíamos pasado ya para llegar al Tigray y cruzarlo, soportando el infatigable hostigamiento de los demonios etíopes, y decenas de pasos nos faltarían para llegar a la capital del país, pero por primera vez en un mes, para nuestra sorpresa y alivio, experimentaríamos una Etiopía un poco más tranquila, al menos por un rato.

miércoles, diciembre 24, 2014

Ángeles de Etiopía


De todo lo que he escrito hasta ahora de Etiopía, habrá quedado claro ya, que el problema principal con el que nos encontramos una y otra vez en este país es su gente, particularmente los niños y adolescentes. Desde el día en que llegamos, y hasta el día de hoy en que me encuentro escribiendo esto ya varios meses después de irnos, he estado tratando de entender, de encontrar una explicación coherente a este deleznable comportamiento. No sé si he encontrado una respuesta que explique todas mis inquietudes (y frustraciones), ni probablemente haya una sino varias respuestas, pero a través de conversar con gente que considero iluminada, he podido quizás acercarme al comienzo de la compresión. A estas personas, a quienes me gusta llamar los “ángeles de Etiopía” está dedicada esta entrada

miércoles, diciembre 17, 2014

Fe con sabor etíope


 ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma manera.

La región del Tigray fue el principal, y quizás el único motivo, por el cual nuestra ruta por Etiopía tuvo el doble de los kilómetros que lleva cruzar el país por la vía más corta. Pensé desde el principio, que si de todos modos debíamos sufrir Etiopía, pues entonces que al menos sea compensándolo con lo mejor que tiene para ofrecer. En mi caso, llevaba años deseando visitar esta enigmática región del mundo de prácticas religiosas milenarias y exquisita arquitectura vernácula. Allí llegamos, luego de pasar la odisea de “la ruta de los italianos”, con el espíritu muy irritado y ya cargados de susceptibilidad, pero creyendo una vez más, que en esta remota provincia todo sería más tranquilo. Y una vez más... creíamos mal.

martes, diciembre 02, 2014

GIVE ME!

ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma manera.

En Gondar, luego de poco menos de 200 km de haber entrado en Etiopía, es donde la ruta que había planeado se separaba del camino que hacen virtualmente todos los ciclistas que pasan por aquí. Si bien esto involucraba casi duplicar la distancia que nos llevaría cruzar el país, alejándonos de las comodidades de la ruta principal, llevándonos por caminos muy duros y en mala condición, lo cierto es que la ruta del Tigray nos llevaría también através de uno de los rincones más apasionantes de la cultura local. Al mismo tiempo, confiaba en que al ir más remoto y por corredores donde casi no se ven extranjeros nos haría la vida mucho más fácil en este difícil país. Creía mal.... 

YOU!


ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y la de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma manera.

La tarea de leer, investigar y preguntar sobre un país que planeamos visitar casi siempre precede a la llegada y es una tarea que lleva un tiempo indeterminado. Soñamos, nos informamos, aprendemos y procuramos saber lo más posible con el fin de que las cosas salgan bien. En el caso de Etiopía, a diferencia de la mayoría de los países, la información que obtenemos através de otros ciclistas y caminantes, nos pinta un panorama nefasto con historias que abundan en penurias, frustraciones y relatos salvajes. Luego de leer mucho de lo que hay escrito, es difícil pensar en los motivos que pueden llevar a alguien a querer cruzar este país en bicicleta. Peor aún, es imposible imaginar quién en su sano juicio estaría dispuesto a duplicar la cantidad de kilómetros que se necesitan para cruzarlo por la vía más rápida y elegir senderos remotos e inhóspitos que harán la travesía notablemente más lenta y trabajosa. En este punto, el aventurero, el optimista, el idealista y también el ingenuo, se unen para creer que todo es posible si nos aproximamos a una situación con la actitud correcta acompañada de una buena cuota de paciencia y tolerancia. Fue con este espíritu, sumado a la energía positiva con la que nos nutrieron los sudaneses, con el que cruzamos a Metema, el lado Etíope de la frontera con Sudán.

martes, setiembre 30, 2014

Sudán bien adentro en el corazón

  

Si llegaron hasta aquí, luego de haber leido todos los relatos de Sudán, no les resultará sorpresa leer cómo me siento con respecto a este país y específicamente hacia su gente. Muchos de los que están al día con las noticias lo encontrarán confuso, al fin y al cabo prácticamente lo único que se lee sobre Sudán es malo por decir poco. Los medios, especialmente los de Estados Unidos, no hesitan en meterlos dentro de una gran bolsa de terroristas musulmanes asesinos, alimentando una campaña de odio para poder concretar eventualmente los intereses de unos pocos. Otros difunden exclusivamente sus conflictos, como la reciente condena fallida a una mujer cristiana por abandonar el Islam, o en el pasado la crisis de Darfur. No, Sudán no es perfecto, tiene su cuota de problemas y un largo camino hacia corregirlos, como ocurre en todo el mundo.

sábado, setiembre 27, 2014

De la capital de arena a la frontera


  
  

Un mes en la capital de arena

Desde un punto de vista estético, sinceramente hablando, Jartúm (Khartoum) no es la ciudad más atractiva del mundo. En términos de arquitectura es una ciudad a medio construir, de hecho ninguna construcción parece estar terminada del todo. El horizonte revela paredes de ladrillos sin revestimientos, estructuras sin terminar, paredes sin pintar y edificios públicos que se vienen abajo entre los centenares de minaretes puntiagudos de las tantas mezquitas de la ciudad. Las excepciones, como ocurre en muchos países con presidentes tiranos enquistados en el poder, son los edificios monumentales del poder militar, la policía, las casas de gobierno, embajadas y alguno que otro hotel. En términos urbanos, la ciudad está definitivamente incompleta, más allá de sus pocas arterias principales asfaltadas, las calles son de arena y las aceras no existen ni hasta en pleno centro. 

lunes, setiembre 22, 2014

Por unas migajas de oro


 Mucho más que las imágenes idílicas de siluetas de camellos, andando lentamente en caravana por las onduladas dunas doradas al atardecer, el Sahara es para muchos, el lugar a dónde se viene a ganarse la vida. En este vasto inhóspito océano de arena, el calor abrasivo, la crudeza del viento y la crueldad del sol, hacen impensable que pueda ser posible encontrar un medio para ganarse el sustento. Sin embargo, desde el inicio de los tiempos, el Sahara le ha regalado a la humanidad su metal más anhelado: el oro. Ese brillo dorado que desde el antiguo Egipto hasta la China del siglo XXI ha enceguecido al mundo entero, lleva a millones de personas a movilizarse en busca de él donde quiera que se encuentre .