lunes, mayo 11, 2015

Cabalga los relámpagos

 

Es imposible realmente poder prever cuándo puede llegar nuestro momento, ese momento, aquel que todos en mayor o menor medida tememos. Podemos ir por la vida tratando de ignorar que llegará para no vivir preocupados, o bien podemos vivir preocupados para intentar fútilmente evitarlo. Sea cual sea la actitud, todos sabemos sobre su eventual inevitabilidad. Cuando salí en camino a Lesotho, en mi cabeza existía todo, menos la posibilidad de estar remotamente cerca de la muerte y lo que recordaría pocos días después es que la muerte está siempre, potencialmente cerca nuestro en todo momento.

Salir de Africa


Finalmente, luego de 10 meses de cruzar el este de Africa llegué a Sudáfrica, la gran, y probablemente la única potencia industrial que tiene este continente, y el último país para completar esta primera etapa de la vuelta a Africa. Honestamente hablando, nunca me había llamado realmente la atención visitar este país, pero al encontrarse en el camino de esta larga travesía, tampoco era cuestión de esquivarlo. Es cierto que el que no ve, no sabe, pero hoy, luego de haber pasado dos meses en este país por el que originalmente no había tenido mucho interés, tengo la certeza de que no haber venido hubiera sido perderme de uno de los mejores regalos de viajar, porque durante toda mi estadía en Sudáfrica, me enamoré todos los días un poco más de este país y de su gente, volviéndolo indiscutiblemente, uno de mis favoritos en el mundo.

En un abrir y cerrar de ojos

 

Cuando abrí los ojos al cruzar la frontera entré en Suazilandia, luego pestaneé y al abrirlos de vuelta ya me encontraba en la frontera Sudafricana. Esa es la sensación que me dejó mi fugaz paso por aquí. Suazilandia es un país del tamaño de una peca en este gigante continente, y tengo la certeza que la gran mayoría de la gente en este mundo ni siquiera tiene idea que existe. Necesité poco menos de dos días para cruzarlo entero de punta a punta. Ni su geografía de colinas, ni el mal clima que me tocó fueron suficientes para extender mi estadía un día más.

El ejemplo de Mozambique


Mozambique es la prueba fidedigna de que la mera pobreza material no es excusa suficiente para justificar el problema endémico de la enfermiza demanda de dinero al hombre blanco (por definición asumido como rico) que ocurre invariablemente en casi todos los países de Africa subsahariana. Mozambique, es uno de los países más pobres de Africa y en consencuencia del mundo, sin embargo, aquí parece haber una dignidad inherente en los mozambiqueños que no los lleva a estar sumidos en esa constante obsesión de creer que todo hombre blanco debe regalarles dinero y cosas. Tampoco apelan a la imágen de la lástima por sus carencias materiales, ni al infame recurso de generar culpa por las atrocidades que el hombre blanco ha cometido (y aún comete) en Africa, contra su gente, entiéndase, los negros.

La simpleza de la vida

 
Mozambique es probablemente uno de los países del mundo a los que más había ansiado llegar. Soñaba con un país verde, exuberante, de largos estrechos de playas idílicas deshabitadas a lo largo de su extensa costa sobre el sur del oceáno Indico y mayormente vacío. En lo que respecta al aspecto humano, no tenía una imagen muy definida de cómo sería su gente y sólo podía tratar de hacerme una idea asociándola a la gente que ya conocía del resto de Africa. Sin embargo, no tardé mucho en darme cuenta que los mozambiqueños serían completamente distintos, en el más positivo de los aspectos, al resto de los Africanos que conocí hasta el momento.

domingo, mayo 10, 2015

El jardín de Africa

 

Luego de pasar semanas en el bush, la llegada a Zimbabue trae una muy bienvenida ruptura con la monotonía. Sin embargo, no sabía muy bien qué esperar de este país, tan famoso por el inmortal Robert Mugabe su presidente todopoderoso, que cada tanto hace eco en las noticias cuando lleva a cabo algún nuevo capricho para poder seguir enquistado en el poder, aún con sus lúcidos 94 años y luego de 35 controlando el país a su antojo. No suelo llegar a un país con tan pocas referencias, pero en este caso en particular en el que no venía con la cabeza con ánimos para investigar, decidí dejarme sorprender; y a veces es bueno hacerlo.

domingo, mayo 03, 2015

"Te van a hacer barbacoa"


Luego de pasar la Navidad en Livingstone junto al Padre John, continué mi camino con el ánimo un poco más fortalecido. Pedalear con el corazón roto no es tarea fácil, pero una vez que cruzara el legendario río Zambezi en Kazungula, comprobaría que al entrar en el zoológico, poco sería el espacio que me quedaría para acordarme de las penas. Porque allí en Botswana, donde hay más animales salvajes sueltos por el bush que personas, todo se trataría de rodar mi bicicleta procurando no alterar a las fieras, no morir en el intento y llegar sano y salvo al 2015.

sábado, abril 25, 2015

Zambia no tiene la culpa


 Finalmente llegamos a Zambia, donde oficialmente entramos en el sur de África. Pero con la llegada a este nuevo país también llegarían cambios fuertes, un cambio que jamás hubiera imaginado real pero que devino inminente; tan fuerte que para cuando uno pudo avistarlo ya era demasiado tarde para poder revertirlo. Zambia sería un país hermoso, pero que estaría signado por el dolor del cambio. 

viernes, abril 24, 2015

Caminar sobre el agua


35 días habían pasado solamente desde nuestro retorno a Africa, pero fue tan intenso lo vivido en estos últimos 4 países que bien pudieron haber sido 350. Acumulamos más de 2000 km de montañas exuberantes, lagos azules cristalinos, selva africana, sabana y bush repleto de animales salvajes. Demás está decir entonces, que para cuando llegamos a Mbeya, una ciudad grande al sur de Tanzania nosotros necesitábamos un merecido descanso, cuando Josefina, la hermana de Julia quien vino a visitarnos, ya estaba lista para salir. Afortunadamente, la recompensa de caminos tan duros no terminaría en dos días de buena cama y comida sino en Malawi, uno de los países más bonitos, tranquilos y fáciles para pedalear de todo Africa. Particularmente ahora, que con Josefina de compañía debíamos reducir notablemente nuestro paso de guerreros, para que ella pudiera seguirnos.

viernes, abril 17, 2015

Redefiniendo el safari


Cuando pensamos en Tanzania, lo primero que nos viene a la cabeza son las imágenes poéticas de los animales salvajes deambulando por la inmensa sabana del Serengueti durante las migraciones anuales, la cima nevada del siempre omnipresente monte Kilimanjaro y las idílicas playas de Zanzibar, sus sitios turísticos por excelencia ubicados al este del país. Sin embargo, raramente hemos escuchado historias provenientes del oeste tanzano, donde los estrechos sin población se extienden por centenas de kilómetros, y quienes habitan la selva, el bush y las costas vírgenes del lago Tanganyka son los animales salvajes y la gente de las tribus alejados de todo contacto con el turismo en masa. No importa cuán bonitas sean las imágenes del este, tan conocidas por haber sido fotografiadas hasta las nauseas, es este estrecho de 1000 km inhóspitos y salvajes que se extiende desde la frontera de Burundi hasta la de Malawi, el que más me cautiva y por allí fuimos.

lunes, abril 13, 2015

Si el dinero hace falta, se pide


A veces deben suceder tragedias humanitarias como los genocidios para que ciertos países, irrelevantes ( y a veces desconocidos absolutamente) para casi la mayoría de la gente, aparezcan en el mapa de la humanidad, como es el caso de Ruanda, que de la mano de su brutal genocidio de 1994 ha entrado en la memoria de la historia para siempre. Pero hay casos en los que no importa cuánto sufrimiento ocurra, ni siquiera llegan a tener el privilegio de ser notados por un mundo que ignora lo que no le importa, como es el caso del país vecino de Ruanda. Burundi ha contado con su propio genocidio, también entre Hutus y Tutsis, seguidos por décadas de guerra civil, hambre y pobreza, pero son muy pocos los que parecen haberse enterado. La pregunta más frecuente que recibo cuando digo "Burundi" es: ¿Y eso qué es? Al país olvidado entramos luego de salir de Ruanda.

El país de las mil formas de sufrimiento


En el año 94, cuando tenía 16 años, un remoto país africano prácticamente desconocido por los sudamericanos, de repente hacía eco en las noticias. Es poco o nada lo que se publica sobre Africa en mi país de origen, por eso tengo recuerdos vagos de aquel momento, pero lo que sí recuerdo perfectamente, es que se trataba de una nueva historia trágica que venía del continente negro (después de todo, lo malo es lo único que se escucha de allí). Lo que no supe sino hasta bastante más tarde en mi vida, era la magnitud de la tragedia que ocurría en Ruanda por aquellos días. Por eso fue inevitable llegar a este diminuto país con una imagen de profundo dolor. 

martes, marzo 24, 2015

Tierra de volcanes


Nunca deja de sorprenderme la velocidad a la que puede transformarse un camino. Luego de tres días de cruzar el parque Elizabeth por la sabana, seguida por la selva a lo largo de su bellísimo camino solitario lleno de animales, llegamos finalmente a una remota aldea donde las simpleza del camino plano abruptamente devendría en un infierno de pendientes resbalosas. Comenzaríamos el arduo camino hacia la remota región de los Virungas, aquel misterioso lugar donde Dian Fossey, la famosa zoóloga estadounidense pasó 18 años estudiando y protegiendo a los gorilas de la montaña. 

domingo, marzo 22, 2015

Un nuevo comienzo


35 días en el primer mundo

He nacido, sido criado y vivido hasta los 28 años en uno de los llamados "países en desarrollo", aquella relativamente nueva manera, tan política e hipócrita, con la cual los economistas de los países ricos se refieren básicamente al tercer mundo. Soy un tercermundista de Argentina y he repartido casi toda mi vida entre el subdesarrollo sudamericano y el asiático, por lo tanto cada vez que visito el tan noblemente llamado "primer mundo", es cuando a mí me llega más que nunca lo que se conoce como un shock cultural, el efecto inverso que le puede provocar a muchos primer mundistas cuando se horrorizan al aterrizar en un país pobre, tan ajeno a ellos. El primero de todos los mundos, donde todo es ordenado, limpio y "civilizado"  (al menos a primera vista) es el que a mí me resulta realmente exótico y viniendo luego de ya varios meses en Africa, el choque es aún más pronunciado. 

martes, marzo 17, 2015

Acostar al otro


Durante la segunda estadía en Khartoum y una vez pasados ya los 7 exhaustivos días de festejos ininterrumpidos de la boda, pudimos concretar una visita que había quedado pendiente en nuestra primera visita a la ciudad. 

Todos los viernes, en un lejano suburbio del distrito de Bahri una multitud de hombres ávidos de acción se congrega en un estadio local para presenciar una de las formas más antiguas de lucha, las luchas nubias. Luego de haber pasado bastante tiempo conviviendo con los nubios y deleitarnos con su enorme afecto, resulta muy pero muy difícil asociarlos con la palabra lucha. De todos modos, si bien es claramente un deporte de fricción, no es un deporte necesariamente violento, el objetivo de la lucha es básicamente acostar en el piso al oponente pero sin golpes. Originalmente, los nubios luchaban desnudos, cubiertos en cenizas y con las manos impregnadas en un aceite de vaca que les permitía sujetar mejor al contrincante. Hace décadas el gobierno prohibió la desnudez y desde ese momento luchan en shorts y camiseta. 

El feliz retorno a Sudán


Varias entradas atrás a medida que contaba nuestra travesía por Sudán, he dedicado gran parte de mis relatos a expresar la inconmensurable hospitalidad de los sudaneses, quienes en cada rincón del país nos han tocado el corazón de una manera tal que nos llevó a pasar allí muchísimo más tiempo del que teníamos planeado. Nuestra estadía en Sudán, como en la de cada país, comenzó como la de simples viajeros, sin embargo terminó transformándose en un visita casi de familia. Tal es así que para cuando dejamos Khartoum, ya sabíamos que volveríamos pronto. Ahmed, nuestro maravilloso amigo se casaría en Agosto, y consideró que nuestra presencia en su boda era indispensable. Por eso decidió pagarnos a ambos un pasaje desde donde estuviéramos para poder volar a Khartoum para la celebración de su boda. Nosotros aceptamos sin ninguna duda porque de esto se trata viajar, de sorprenderse, de cambiar el rumbo, de sentar lazos por el mundo y extender nuestra propia familia. 

martes, febrero 24, 2015

Hacia Africa negra


Con la llegada a Lodwar salimos finalmente de la trampa de arena que significó entrar a Kenia cruzando por la huella que conduce a lo largo de la orilla oeste del lago Turkana. En esta pequeña ciudad creíamos que lo peor ya había pasado, pero la salida de Lodwar demostraría que tan sólo estábamos pasando a una nueva etapa muy dura en nuestro camino hacia Africa negra.

lunes, febrero 23, 2015

Tierra de guerreros


Haber llegado al valle de Omo había sido ya de por sí un traslado en tiempo y espacio a una dimensión completamente diferente a lo que había experimentado alguna vez. Sin embargo, dicha experiencia estuvo teñida por los efectos profundamente negativos que tiene el turismo en esa región. Pero al cruzar el río Omo en Omorate todo se transformaría radicalmente. Allí, ya con el sello de salida de Etiopía en el pasaporte, cargamos las bicicletas en una canoa tradicional Dassanech para cruzar el legendario río y emprender uno de los estrechos más rigurosos, remotos e impredecibles de todo el este de África: la inestable tierra de nadie de la triple frontera entre Etiopía, Kenia y Sudán del Sur. Pocos momentos había esperado con tanta ansiedad en mi vida como este y estaba por recibir finalmente la buena dosis de adrenalina que traería consigo.

viernes, febrero 06, 2015

Nunca más Etiopía

Liberación. Con el GPS en mano determiné el punto exacto en el cual arrodillarme justo detrás de la línea fronteriza. Aquí estoy en Kenia, desbordado de felicidad y enviando a toda Etiopía mi más cálida señal de despedida
  
He pensado más de una docena de posibles títulos para hacer este texto de cierre sobre Etiopía. Entre todas las aberraciones posibles que me vinieron a la mente, el más ligero y que considero el original es: "Vete a la mierda Etiopía". Sin embargo, he dejado sabiamente pasar 6 meses para escribir sobre este país con el fin de poder evitar que sean mis instintos más bajos y mis pensamientos más oscuros los que dictaran las palabras que hoy escribo. Por eso he decidido ir por la versión más moderada de título: "Nunca más Etiopía" y muy moderadas también han sido las palabras más duras que he escrito en todos los textos que precedieron a este. 

sábado, enero 31, 2015

El circo de Omo


ADVERTENCIA: muchos de los comentarios y opiniones que leerán a continuación podrán resultar muy ásperos, pero prometo que son el más fidedigno reflejo de la experiencia frecuentemente miserable de cruzar Etiopía en bicicleta. Dada la radical diferencia que existe entre quienes viajamos en bicicleta por este país (y de aquellos que andan por el mundo a pie),con los que viajan por medios motorizados, no me siento particularmente predispuesto a aceptar objeciones ni cuestionamientos de quienes no lo hayan atravesado de la misma mane 

La salida de Addis fue el punto de arranque de nuestro largo escape de Etiopía. Ya habíamos pasado mes y medio en el país y nuestro estado anímico general y nuestra predisposición se deterioraban exponencialmente cada día extra que pasábamos en este. Salir de Addis fue inusualmente tranquilo, pasando casi desapercibidos sin ser molestados por nadie. Tanto que al final del segundo día, un aire de optimismo nos llenaba los pulmones, lo peor parecía haber quedado atrás ya y los últimos días se perfilaban como buenos. Ibamos en camino hacia las tierras remotas e inhóspitas de los países tribales y uno de los cruces fronterizos más enigmáticos del continente, pero para llegar allí descubriríamos que lo peor no había siquiera aún llegado.